Hallaron un ancla de madera que sería clave para recuperar las naves que Hernán Cortés hundió hace 500 años

Análisis de laboratorio hechos al cepo del ancla, indican que su madera data de esa centuria y pertenece a un roble endémico del norte de España.



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En julio pasado, expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), junto con colegas norteamericanos, iniciaron la primera temporada del Proyecto Arqueología Subacuática en la Villa Rica, en aguas de Veracruz, una iniciativa que tiene el objetivo de localizar los navíos que hace 499 años hundiera Hernán Cortés en ese litoral, y que ha obtenido ya un primer y notable hallazgo.

Se trata “de un ancla europea que se encontró a 12 metros de la superficie, prácticamente cubierta por el sedimento marino, lo que ayudó a que, pese a tener casi cinco siglos en el lugar, ostente un buen estado de conservación”, informó Roberto Junco, titular de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, a través de un comunicado.

El elemento de hierro mide 2,59 metros de largo en su caña y conserva sus dos brazos, de 33 cm cada uno, así como su arganeo y parte de su cepo de madera.

Un primer examen hecho en el espectrómetro de masas del Instituto de Física de la UNAM, por un equipo a cargo de la doctora Corina Solís, fechó la madera, con una probabilidad de más de 95%, en un intervalo temporal que va de 1417 a 1492. En paralelo, otra muestra se envió al laboratorio Beta Analytic, de Estados Unidos, y fue ubicada, con una probabilidad idéntica, entre 1450 y 1530.

“Sabiendo que el árbol de cuya madera se labró el cepo pertenece al siglo XV, hicimos otros análisis (…) los cuales mostraron que aquel árbol era un roble endémico de la cornisa cantábrica, al norte de España”, indicó Susana Xelhuantzi, responsable del Laboratorio de Arqueobotánica del INAH.

Sin embargo, “no existen aún indicios para vincular el ancla con alguno de los 10 barcos que se presume hundió Cortés en 1519, o con las embarcaciones de Pánfilo de Narváez y otros exploradores ibéricos que desde ese año atracaron regularmente en las citadas aguas”, explica el INAH.

Según fuentes documentales, el conquistador deshabilitó casi todos sus barcos para impedir que una parte de sus tropas se insubordinara y volviera a Cuba. La nave restante de las 11 que integraron su flota, la envió a España al mando de Alonso Hernández y Francisco de Montejo para entregar oro y obtener el favor del rey Carlos I.

Sobre el debate de si Cortés barrenó o quemó sus naves, el arqueólogo señaló que no existe un consenso y quizá no lo haya hasta encontrar un pecio asociado a esos 10 barcos que conserve indicios de uno u otro acto.

“Creemos que la idea de que quemó sus naves fue construida por los cronistas y es más una referencia a la antigüedad clásica; un ejemplo específico es la obra Túmulo Imperial, donde Francisco Cervantes de Salazar, a mediados del siglo XVI, describió a los barcos en llamas. En navegación, además, es más eficiente barrenar pues se obtiene un hundimiento inmediato, en cambio, un barco quemado no siempre llega a hundirse e incluso puede ser recuperable desde el casco”, detalló Junco.

Al hablar de los procesos a seguir en el ancla, los directores del proyecto mencionaron que la cuarta y última muestra que obtuvieron del cepo será enviada al proyecto de investigación europeo For Sea Discovery, que dirige la española Ana Crespo, para ahondar en la madera y corroborar su origen.

“No haber encontrado materiales asociados al ancla nos hace preguntarnos cómo terminó allí, o si fue abandonada pese a que, sabemos, eran instrumentos sumamente caros en su época”, comentó la doctora Melanie Damour.

Los científicos realizaron una reconstrucción 3D del ancla, que continúa bajo el agua.

A futuro, concluyó Roberto Junco, lo idóneo sería sacarla del mar y estabilizarla para garantizar su conservación. Asimismo, se buscaría que el objeto histórico pudiera permanecer en la Villa Rica y convertirse en un atractivo cultural y turístico de esta población veracruzana, donde también se asienta la Zona Arqueológica de Quiahuiztlán y los vestigios de la Villa Rica de la Vera Cruz, el primer ayuntamiento español en territorio mesoamericano y el segundo del continente americano, luego del Darién, en Panamá.

Fuente:

Infobae

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