No Banner to display
En la CGT ya se prendieron las luces amarillas. Tiene señales desde el Gobierno de que habrá negociaciones de último momento sobre la reforma laboral, pero crece la preocupación porque el llamado oficial al diálogo se sigue dilatando y se mantienen en firme los artículos más duros que promueve el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y ponen en jaque el poder sindical.
Dos líderes cegetistas tuvieron un encuentro secreto con el ministro del Interior, Diego Santilli, luego del cruce fugaz que hubo durante la conferencia industrial de la UIA, y allí el flamante funcionario insistió en que hay voluntad de negociar la reforma laboral con la central obrera.
En similares términos se pronunció el asesor presidencial Santiago Caputo ante Gerardo Martínez (UOCRA) luego de la reunión de este miércoles del Consejo de Mayo, donde el dirigente de la CGT endureció su postura, con reclamos por la reforma laboral “inconsulta” y pedidos de debatir «un modelo económico que apueste al desarrollo, al crecimiento y a la producción», un recurso dirigido a presionar al Gobierno para sentarse a negociar.
Para la renovada CGT, no hay mucho tiempo para intentar un acuerdo: sus máximos dirigentes visualizan que habrá un mes de diciembre con alta conflictividad no sólo en caso de que prospere la reforma laboral del Gobierno, sino, en particular, por el cierre de empresas y los despidos.
El cotitular de la CGT Cristian Jerónimo (empleados del vidrio) aseguró que “en lo que va del año se perdieron 276.000 puestos de trabajo y cerraron 20.000 pymes”.
Fuente: Infobae