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En Florianópolis, Brasil, una cadena de ropa y equipamiento deportivo se convirtió en un punto de referencia para los turistas argentinos durante las vacaciones. Decathlon, la empresa francesa con presencia en 76 países y más de 1.700 tiendas, registró una afluencia diaria de entre 4.000 y 5.000 clientes en su sucursal local. Según la directora de marketing de la compañía, Liana Kerikian, el 90% de los compradores son argentinos.
El atractivo principal de la tienda radica en la diferencia de precios con respecto a Argentina. Con el peso más fuerte frente al real brasileño, los turistas aprovechan para adquirir productos a valores considerablemente más bajos que en su país de origen. Un ejemplo es una camiseta deportiva, que en Brasil cuesta 129,99 reales, mientras que en la Argentina un modelo similar se vende a 45.000 pesos, equivalentes a 250 reales. Así lo consignó el portal Exame.
La fuerte demanda llevó a la empresa a reforzar su stock con seis entregas semanales desde el centro de distribución en São Paulo. A pesar de esto, las reposiciones diarias resultan insuficientes para cubrir el ritmo de ventas. En varias oportunidades, los clientes deben hacer largas filas para ingresar, y muchos encuentran estanterías vacías al llegar a la tienda.
El peso argentino experimentó una apreciación del 50% frente al real en 2024 y generó condiciones favorables para el turismo y el consumo en Brasil. Esta revalorización invirtió la tendencia que predominó hasta principios de ese año, cuando los brasileños encontraban más conveniente viajar a Argentina.
El Índice Big Mac, elaborado por The Economist, ubicó al peso argentino como la segunda moneda más sobrevaluada del mundo, con un diferencial del 20,1% respecto del dólar. En la versión ajustada por PBI per cápita, el peso se posicionó como la moneda más sobrevalorada globalmente, con un 56,7% de sobrevaluación.
Fuente: Infobae