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«Es una mojada de oreja». Así sintetizó una fuente de una importante entidad financiera, en diálogo con Ámbito, el malestar que generó en los bancos el nuevo incremento en los encajes. Este anuncio, volvió a elevar la tensión del Gobierno con el sector, en medio de los intentos del equipo económico por contener la fuerte volatilidad del dólar que persiste desde la eliminación de las LEFIs, ahora acrecentada por el ruido político.
A partir de ahora, de cada $100 que ingresen en depósitos, más de $50 deberán inmovilizarse en el Banco Central. De esta forma, el Gobierno refuerza el «crowding out», un fenómeno que consiste en el desplazamiento del crédito al sector privado hacia el financiamiento al sector público que puede ser por mercado o por regulación. Se trata del fenómeno contrario al «punto Anker» que el Gobierno propiciaba.
La circular oficial, además, introdujo un elemento nuevo: los bancos podrán integrar ese adicional mediante la suscripción de letras y bonos en pesos con plazos superiores a 60 días, en la licitación primaria de deuda que llevará adelante el Tesoro este miércoles. Con este esquema, el Gobierno y el BCRA busca seguir secando la plaza de pesos y extender el plazo de los vencimientos.
Fuente: Ámbito