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El escocés Andy Murray logró interrumpir el fantástico momento del español Rafael Nadal al derrotarlo por 7-5 y 6-4, para lograr por segundo año consecutivo clasificar a la final del Masters 1000 de Madrid, donde el británico definirá el título ante el serbio Novak Djokovic, quien derrotó al japonés Kei Nishikori por 6-3 y 7-6.
Nadal llegaba envalentonado levantar los trofeo en Montecarlo y Barcelona, y acumulaba 13 victorias consecutivas sobre polvo de ladrillo. Su gran resurgimiento en la superficie que mejor le sienta lo colocan como favorito para el Masters 1000 de Roma y el prestigioso torneo de Roland Garros, donde es el máximo campeón de la historia.
Pero Murray aprovechó que el mallorquín estuvo errático, ofuscado, y se mostró notablemente superior. En el primer set, a pesar de que su ventaja de 5-2 pasó rápidamente a un 5-5, Murray supo controlar los nervios y quedarse con el parcial.
Algo que le faltó a Nadal, que no logró ser agresivo y su tenis estaba visiblemente manipulado por sus errores. Murra, en cambio, esperó siempre la oportunidad para encontrarlo desubicado y resolver con acierto.
El español se golpeó el pecho cuando salvó la primera bola de partido. Pero fue un espejismo. Murray serenó de nuevo sus latidos y confirmó poco después que en Madrid le tiene tomada la medida al campeón español.
Con su victoria, el británico impidió que el manacorí logre superar al argentino Guillermo Vilas en cuanto a títulos obtenidos en tierra batida (49), aunque todavía quedan los escenarios de Roma y París para intentarlo