El Papa contra el desempleo: «No llevar el pan a casa quita dignidad»

En Molise, una pequeña región de Italia golpeada por la crisis, Francisco propuso un "pacto para el trabajo" e hizo un llamado para que el día domingo no sea más laborable



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En Molise, una pequeña región de Italia golpeada por la crisis, Francisco propuso un «pacto para el trabajo» e hizo un llamado para que el día domingo no sea más laborable




ROMA.- Dos semanas después de haber peregrinado a Calabria, tierra marcada por la Ndrangheta donde excomulgó a los mafiosos, el Papa volvió ayer a salir del Vaticano para dedicarle un día a la región del Molise, en el centro-sur de Italia, con 300.000 habitantes y especialmente golpeada por la falta de trabajo.

Desde allí, denunció con fuerza la «plaga» del desempleo, propuso un «pacto para el trabajo» para hacerle frente a la crisis e hizo un llamado a que el día domingo no sea más laborable.

«No tener trabajo no es sólo no tener lo necesario para vivir, no. Nosotros podemos comer todos los días, ir a Cáritas u otras asociaciones. El problema es no llevar el pan a casa, esto quita la dignidad», clamó el Papa, al hablar en el aula magna de la Universidad de Campobasso, donde tuvo un encuentro con el mundo del trabajo y de la industria.

Como ya había hecho cuando viajó a Cagliari, Cerdeña, otro sitio de Italia azotado por la desocupación, Francisco llamó a revertir las cosas con creatividad y rompiendo los esquemas. «Si no tenemos el coraje de romper los esquemas, nunca saldremos adelante porque nuestro Dios nos empuja a eso: a ser creativos sobre el futuro», dijo.

Además, Francisco propuso un «pacto para el trabajo». «Muchos puestos de trabajo podrían ser recuperados a través de una estrategia acordada con las autoridades nacionales, un «pacto para el trabajo» que sepa aprovechar de las oportunidades ofrecidas por las normativas nacionales y europeas», dijo.

Al responder al testimonio de una joven obrera, madre de un niño y embarazada, que le había contado sus dificultades, el Papa llamó a conciliar los tiempos del trabajo con los de la familia. «Les voy a decir algo: cuando voy al confesionario y confieso, cuando viene una mamá o un papá joven, siempre hago una pregunta: «¿Jugás con tus chicos?». La mayoría responde: «¿Cómo dice padre?». «Sí, sí, jugás, perdés tiempo con tus niños?». Estamos perdiendo esta capacidad, esta sabiduría de jugar con nuestros niños», lamentó.

«La situación económica nos empuja a esto», dijo, al arremeter contra el domingo laborable. «La pregunta es: ¿a qué queremos darle prioridad? El domingo libre de trabajo -exceptuados los servicios necesarios- reafirma que la prioridad no es lo económico, sino lo humano, lo gratuito, las relaciones familiares», dijo.

«Quizá llegó el momento de preguntarnos si eso de trabajar el domingo es una verdadera libertad.»

Ése fue sólo el primero de varios discursos pronunciados ayer, durante una jornada en la que el Papa, de 77 años, no tuvo respiro. Después de ese primer encuentro en la Universidad de Campobasso, celebró una misa multitudinaria bajo un sol impiadoso. En ella, llamó a difundir una cultura de la solidaridad para enfrentar las situaciones de precariedad material y espritual, y especialmente la desocupación.

El Papa luego saludó enfermos, almorzó con pobres en un nuevo centro de Cáritas y más tarde en helicóptero voló al santuario de Castelpetroso para reunirse con jóvenes.

«Una generación sin trabajo es una derrota futura para la patria y para la humanidad», dijo Francisco, que los alentó a no bajar los brazos y que después en auto se trasladó a Isernia. Allí, tras reunirse en una cárcel con detenidos -respondiendo al deseo de uno de ellos que le había escrito una carta-, visitó la catedral, donde saludó enfermos y finalmente tuvo un encuentro con la ciudadanía en la plaza principal.

Fuente: Lanacion.com.ar

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