Robaron e incendiaron una escuela de La Tablada: no saben cuándo volverán las clases

El 31 de mayo, alumnos y docentes de la Escuela Pública Nº 87 “Santa Rosa de Lima”, en La Tablada, amanecieron con la peor noticia: su colegio había sido robado y prendido fuego por delincuentes. Tras el episodio, los chicos se encuentran desde ese día sin clases y los directivos intentan buscar una solución, mientras que […]



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El 31 de mayo, alumnos y docentes de la Escuela Pública Nº 87 “Santa Rosa de Lima”, en La Tablada, amanecieron con la peor noticia: su colegio había sido robado y prendido fuego por delincuentes.

Tras el episodio, los chicos se encuentran desde ese día sin clases y los directivos intentan buscar una solución, mientras que la comunidad de La Matanza se solidariza con la institución, ubicada en Alberti 1808, donando materiales escolares que recibe la Parroquia Nuestra Señora de La Montaña, en Necochea 4758. A la institución asisten unos 400 alumnos, que no fueron reubicados . Y en el edificio de al lado, funciona la Secundaria, que no fue afectada.

Hasta ahora no hay pistas sobre los delincuentes. Padres, maestros y vecinos comunicaron su dolor e impotencia a través de las redes sociales. “Mi madre fue maestra de la escuela. Cuando llegó ahí como directora eran dos vagones de trenes y trabajaron muchísimo por construir un hermosísimo edificio. Me duele saber que incendiaron el lugar”, expresó Cristina Revert.

Luego del siniestro, se descartó cualquier peligro de derrumbe y el Municipio de La Matanza se puso a disposición para garantizar los fondos necesarios para la reconstrucción del edificio, que fue levantado a pulmón por los vecinos hace más de 50 años.

Dentro de las tareas de reconstrucción se deberá reparar la instalación eléctrica, todos los pasillos y corredores, el ingreso y la biblioteca, que fue completamente destruida por las llamas.

Además de la ayuda municipal, desde la escuela estatal piden que colaboren con libros, diccionarios, cuadernos, instrumentos musicales, equipos de electrónica como computadoras, impresoras, televisores; artículos de arte, limpieza y cocina.

“Lo más llamativo es la manera en la que sucedió el incendio. Tienen que haber entrado con algún tipo de combustible porque si no, no pudo haberse generado una destrucción de este tipo”, expresó Raúl, quien trabaja en el colegio. “Se llevaron el dinero que se recaudó en la celebración del 25 de Mayo y en el que participaron alumnos, directivos y familias”, lamenta.

“En un segundo te quitan todo lo que llevó años construirse. Ahora somos cientos de vecinos que ayudamos y brindamos nuestro granito de arena para que la escuela siga funcionando como siempre”, dice María García, vecina del barrio.

Fuente: Clarín



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