Pedro Sánchez ya es presidente de España: estos son los escenarios que deberá enfrentar

Maniobrará con 84 diputados. Y tendrá que pagar el apoyo de nacionalistas vascos y catalanes, que ya avisaron que seguirán con su gesta independentista.



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En cuanto la presidenta del Congreso, Ana Pastor, declaró al socialista Pedro Sánchez nuevo presidente de España, el hemiciclo del Congreso donde se acababa de votar la destitución presidencial de Mariano Rajoy tuvo su propia banda de sonido: “¡Sí, se puede!”, coreaban los diputados de Unidos Podemos, el partido de los indignados que fue aliado de los socialistas en esta moción de censura exprés que barrió a Rajoy de La Moncloa en tiempo récord.

¿Podrá Pedro Sánchez, secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y desde hace horas presidente de la nación, llevar adelante un gobierno que, como prometió durante el debate de la moción, se propone “recuperar la normalidad política e institucional, regenerar la vida democrática y atender las urgencias sociales”?

Un campo de espinas

El jueves, en el debate, el ahora ex presidente Rajoy ya le había augurado un campo de espinas: “¿Cómo va a gobernar? ¿Cree que con 84 diputados (del PSOE) se puede? Tengo una experiencia, con 134 (del PP) no ha sido fácil”, le vaticinó Rajoy.

“No esperábamos que la presidenta del Congreso convocara tan pronto la sesión para debatir la moción de censura que habíamos presentado -admitió a la salida del Congreso Margarita Robles, portavoz de los diputados socialistas, en un intento por aplacar la inquietud que la veloz designación de Sánchez como presidente genera-. Apenas tuvimos tiempo de preparar las intervenciones para la sesión.”

De las cuatro mociones de censura que la democracia española ha visto debatir ante sus ojos, es la primera vez que una prospera -con 180 votos a favor, 169 en contra y una abstención- y que, en una semana, decapita políticamente a un presidente y unge, sin ceremonia de investidura, a otro.

sanchez rajoy

Una pesada “hipoteca”

A pesar de su triunfo matemático, aspecto que no acredita su capacidad para gobernar, el gesto fundacional del gobierno de Pedro Sánchez es la sinuosidad. Se ha hipotecado frente a los nacionalismos vascos y catalanes para garantizarse el retiro involuntario de Rajoy y, con sólo 84 de los 350 diputados que integran el Congreso, no podrá dar por descontada la estabilidad para la gobernabilidad.

“Este gobierno quiere que Cataluña esté en España y escuchará a Cataluña”, dijo el socialista antes de convertirse en presidente.

Podría interpretarse como un buen augurio de su gobierno hacia los catalanes el hecho que este sábado, a las 11.30, los 13 nuevos consellers de la Generalitat tomarán posesión de sus cargos y así, con la nueva conformación del gobierno, el artículo 155 de la Constitución que avaló la intervención en Cataluña por haberse creído capaz de independizarse del resto de España entrará en el pasado.

Habrá que ver, sin embargo, cómo maniobra Sánchez con el presidente catalán Quim Torra, quien aseguró que su proyecto sigue siendo la construcción de una república soberana.

“Tendrá que gobernar con los golpistas y con quien usted ha llamado racista” -le recordó Rafael Hernando, portavoz del PP en el Congreso, a Pedro Sánchez-. ¿Cuando vea a Torra le dirá supremacista?”.

Llagado y en carne viva, el PP le advirtió al nuevo presidente que ni se lo ocurra pensar en indultar a los presos independentistas catalanes, resucitando una añeja declaración que el líder socialista en Cataluña, Miquel Iceta, esbozó durante la campaña electoral para las elecciones impuestas por la intervención de Madrid en diciembre de 2017. “Para los delincuentes no puede haber ni inmunidad ni impunidad”, dijo Hernando. “Tendrá que explicar a cambio de qué obtendrá el apoyo de estos señores”, agregó.

Sánchez, acusado de haber “mendigado” apoyos a los catalanes y a los vascos, ya aseguró que no revisará los presupuestos de 2018 que se acaban de aprobar y en contra de los que votó su partido. Era una de las condiciones del Partido Nacionalista Vasco (PNV) para darle su apoyo en la moción de censura que desalojó a Rajoy. El PNV logró inversiones en Euskadi por 540 millones de euros a los que no piensa claudicar.

Sanchez deberá tener cintura también con los aliados más cercanos: aunque no lo confiese abiertamente, Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, anhela que el nuevo presidente socialista no finja demencia y sume voces de su partido a su gabinete. La portavoz del PSOE Margarita Robles descartó, sin embargo, que Iglesias vaya a integrar el nuevo gobierno.

La oposición de Ciudadanos

Por otra parte habrá qué ver cómo se planta el nuevo Sánchez presidente frente a una oposición que estará en manos de Ciudadanos, el partido liberal que hasta ahora ha crecido de los errores del Partido Popular, y del mismo PP, aunque aún no está delineado quién liderará esa oposición al flamante presidente.

Atravesado por incertidumbres e interrogantes, el nuevo gobierno de Pedro Sánchez se vislumbra duradero ya que no sería previsible, por la falta de alianzas parlamentarias, una nueva moción de censura en su contra.

Lo que sí es inminente es la mudanza del Palacio de gobierno: este viernes, Mariano Rajoy ya no dormirá en La Moncloa. Volverá a su casa.

Por Marina Artusa, desde Boloña, Italia

 

Fuente: Clarín



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