“Anahí odia tanto a Macri como a Cristina, y nos acusaba de burgueses”, dice la tía de la anarquista que puso la bomba

Carmen Salcedo, ex concejal K de Tigre, describe a su sobrina como “una mujer de carácter fuerte”. Y agregá: “Nunca la tomamos en serio”.



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SCBOLHeI1_1256x620__1Como todos, y más allá de su militancia en el anarquismo, Anahí Salcedo, la mujer de 33 años que puso una bomba casera en el cementerio de Recoleta que le terminó explotando en la mano, tiene una historia de vida.

La militante anarquista vivió una niñez dura y complicada, en un barrio de obreros en Adolfo Sourdeaux, Malvinas Argentinas.  Su madre la abandonó cuando era bebé. El mismo día que cumplió seis años, el 26 de junio 1991, murió su papá Guillermo Salcedo.

Anahí quedó en manos de sus hermanas mayores, Gabriela y Emilse. La tres se mudaron con sus abuelos paternos que los criaron como pudieron, ayudados de sus dos tías.

Mientras cursaba el secundario en una escuela pública de Malvinas conoció a “Chichi”. Anahí se enamoró perdidamente. Tuvieron su primer hijo cuando ella tenía 21 años. La segunda, que hoy tiene nueve años, llegó dos años después.

Pero la relación con el padre de sus hijos fue tan tormentosa como violenta: al poco tiempo se separaron con denuncias judiciales de por medio. Anahí lo denunció por golpeador y la Justicia le impuso una perimetral.

Se mantuvo con trabajos esporádicos y mal pagos. Hizo changas y tareas domésticas como cuidar enfermos o limpiar casas. El mejor trabajo que tuvo fue de playera en una estación de servicio de Olivos. Lo último que hizo fue vender pastelitos que ella misma cocinaba a conocidos.

“En la familia la llamamos simplemente Ana”, señala su tía paterna, Carmen Salcedo, ex concejal kirchnerista del municipio de Tigre y precandidata a Intendenta en 2015 (perdió la interna del FPV contra el hoy procesado Sergio Szpolski).

Carmen resalta que todos en su familia llevan al peronismo en la sangre. Que su abuelo Ramón egresó en la primera camada de escuela de suboficiales creada por Perón. Y su tío, Peregrino, participó de la Operativo Cóndor, la acción armada del 28 y 29 de septiembre de 1966 en la cual un grupo de guerrilleros desvió un avión civil de Aerolíneas Argentinas y obligó a su comandante a aterrizar en las islas Malvinas. Carmén fue montonera y, antes, había militado en una agrupación llamada Cabecitas Negras.

“Anahí, como todos en la familia, lleva en las venas la militancia. Pero a diferencia de todos nosotros, ella nunca fue peronista. Decía que eramos todos burgueses. Odiaba tanto a Macri como a Cristina”, cuenta Carmen.

Cuando se le pregunta sobre la personalidad que tenía Anahí, su tía la describe como “una chica con carácter muy fuerte. No era introvertida pero si muy reservada. Nunca contó nada sobre su grupo político. Es más, nosotros, con todo eso del Anarquismo, no la tomábamos en serio”, admite.

Carmen Salcedo se enteró por los medios de que su sobrina fue la que puso la bomba en el Cementerio de Recoleta. “Cuando nos llamaron del Hospital Fernández porque estaba toda lastimada creímos que tuvo un accidente de tránsito o se había caído del tren. Luego nos enteramos de que fue la que puso una bomba y el artefacto le explotó en las manos. Una locura, nos sorprendió a todos. Nunca la creímos capaz de hacer tal disparate”.

Ahora Carmen, junto a su hermana, están a cargo del cuidado de las dos hijas de Anahí. “A la nena, que tiene nueve años, le saqué el celular porque sus compañeros y amigos le mandaban la foto de Ana con la cara destrozada por la bomba”, dice.

Sobre la agrupación Anarquista, en la familia de Anahí Salcedo nadie entiende como terminó militando con esa gente. “Nos juntamos mucho a comer. Somos una familia numerosa y unida. Y muy política. Pero nunca vino con un integrante de ese grupo. No estaba de novia y el pibe que aparece en las fotos, pelado y de barba, es un amigo que no es anarquista”, asegura su tía.

Fuente:Clarin



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