Aborto: “Mi abuela quería que mi mamá aborte, pero ella se negó y me dio en adopción”

Estuvo a punto de no nacer. Pero nació. Tiene nombre completo, Pablo Bodean, y hasta un apodo que simplifica su apellido, Bode. Hace 28 años, su abuela quiso que su mamá abortara. Pero ella se negó y optó por darlo en adopción. Hoy este joven lucha por que no se legalice la interrupción voluntaria del […]



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Estuvo a punto de no nacer. Pero nació. Tiene nombre completo, Pablo Bodean, y hasta un apodo que simplifica su apellido, Bode. Hace 28 años, su abuela quiso que su mamá abortara. Pero ella se negó y optó por darlo en adopción. Hoy este joven lucha por que no se legalice la interrupción voluntaria del embarazo y busca que se promueva la adopción.

Se lo tomó muy en serio. Vive con su esposa en Tigre pero, desde junio -cuando el proyecto de ley obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados- todos los miércoles se traslada al Congreso y participa en el acampe. Para eso, este chico que trabaja en una empresa química habló con sus jefes y pidió que le dieran los días. “Les conté mi historia de vida y me apoyaron”, comenta.

Sin más preámbulos, parado en una esquina a metros del Congreso, del lado “celeste” de los que piden “salvar las dos vidas”, Bode abre su corazón ante Clarín y ante todo el que quiera conocerlo.

“Soy adoptado. Mi mamá biológica me dejó en un hospital porque su mamá le dijo que ‘con eso no vuelva a su casa’. Que lo aborte o lo deje. Mi madre biológica siguió con el embarazo”, comenta. Su familia biológica es de Rafael Castillo. Su mamá era muy jovencita, tenía 19 años, cuando dio a luz y no tenía plata para mantener al bebé.

Mientras tanto, en la ciudad de Aldo Bonzi, un hombre y una mujer tenían el deseo de formar una familia. “No podían tener hijos. Si bien estaban en trámite de adopción, el tema venía complicado desde hacía un montón de tiempo, por papeles y todo lo judicial. Me encontró mi abuela (la adoptiva) que era enfermera del hospital Muñiz. Les comentó a mis padres (adoptivos) que había un nene que querían dar en adopción”, cuenta Pablo.

“Hablaron con mi mamá biológica, le dieron las gracias por seguir con el embarazo. Por apostar a la vida. Y es el día de hoy que yo también le agradezco a esa mujer por haber continuado el embarazo y porque estoy acá”, asegura el joven.

Aunque sus padres adoptivos siempre le dijeron la verdad, le contaron quién es su mamá y dónde vive, Pablo nunca se encontró con ella. “No estaba preparado como para verla a la cara. Por miedo mío. Tenés que estar preparado para recibir un rechazo, que te diga: ‘No, vos no sos mi hijo’. Con el tiempo, con la ayuda de mis papás, de mis amigos y de Dios, pude perdonar a esa mujer”, asegura quien desconoce si tiene hermanos o primos.

Desde los 11 años va a la “Iglesia de la Cruz” en zona oeste, donde trabaja en lo social, en dos fundaciones. Invierte dinero, tiempo, y cariño en los niños más necesitados. También lucha por las leyes de adopción. “Porque actualmente es muy complicado, te exigen muchas cosas, y hay muchos nenes en lista de espera. Que quieren ser adoptados y no pueden”.

“Ahí está toda esta trampa del gobierno, del Estado, y ahora salió este tema del aborto, de los ‘fetos’ como le dicen ellas”, comenta en referencia a las mujeres que militan por el aborto, quienes considera que “odian a los hombres, como yo alguna vez odié a las mujeres”. Por su historia de vida, Pablo pensó que nunca iba a poder tener una esposa. “En la adolescencia, enamoraba a una chica y después la dejaba. Porque pensaba que nunca, ninguna mujer más me iba a abandonar a mí”, recuerda. Pero salió adelante y asegura que para eso no fue necesario ir al psicólogo, sino que lo resolvió “con ayuda de Dios”.

Al igual que las miles de personas que se acercaron al “sector celeste” del Congreso, Pablo pide a los senadores que no aprueben el proyecto de ley. “En cualquier manual de ciencia básico dice que hay vida a partir de la concepción”, señala. Y concluye, basado en su propia experiencia que “aunque sea, si una vida es cambiada, esta marcha vale la pena”.

Fuente: Clarín

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